Prevista para septiembre la publicación de mi próxima novela

Posiblemente, en diciembre, habrá otra novedad

jueves, 30 de marzo de 2017

Microrrelato en el periódico digital Irreverentes.org

Nuevo relato en el periódico digital Irreverentes.org:

https://periodicoirreverentes.org/2017/03/30/nomadas/

martes, 28 de marzo de 2017

Ritos de Dunwich, VV.AA., Edge

Bueno, pues ya está a la venta el libro antológico Ritos de Dunwich, compilado y dirigido por Rubén Serrano y publicado por Edge, en el que participamos varios autores de la Asociación española de Escritores de Terror, NOCTE.

El libro recoge el relato de Lovecraft, El horror de Dunwich, e historias de los siguientes escritores, por orden de aparición; Roberto J. Rodríguez, Francisco José Segovia Ramos, Aitor Solar, Javier Martos, Juan Díaz, Beatriz T. Sánchez, Julián Sánchez Caramazana, Pedro L. López, Álvaro Aparicio, Rocío Tizón, Oskar Maestu, José María Tamparillas y Juan Ángel Laguna Edroso. 

Se puede adquirir en:

lunes, 27 de marzo de 2017

Reseña en el periódico digital Irreverentes.org

Una nueva reseña mía de la novela El cielo roto, de Fernando Barrejón, puede leerse en el periódico digital Irreverentes.org:

domingo, 26 de marzo de 2017

Reseña: Regreso a un mundo feliz, VV.AA, Ediciones Irreverentes, 2016



REINTERPRETANDO A ALDOUS HUXLEY

            Dentro de su colección 2099, la Editorial Irreverentes nos trae un número antológico dedicado al escritor británico Aldous Huxley y su obra Un mundo feliz. Con esta premisa, un grupo de escritores y escritoras han realizado una serie de relatos basados o influenciados por esa mítica obra.

            La antología es prologada por Pedro Amorós, que con pluma hábil y preparada esboza la historia del libro de Huxley, sus reminiscencias y sus intríngulis, para posteriormente hablar un poco de cada uno de los relatos de Regreso a un mundo feliz.

            Los relatos los principia Elena Márquez con Lo inútil de la Aurora, una historia cargada de añoranza y tristeza, en la que lo perdido se hace pesado y se intenta olvidar con una falsa –y forzada- felicidad. En Vigesimoprimera planta, edificio de cubículos, Miguel Ángel de Rus nos habla de una sociedad en la que lo políticamente correcto se ha impuesto de una forma omnipresente, sin medias tintas, y lo hace con una fina y durísima ironía, no exenta de pesimismo por el futuro que nos aguarda. En El Presidente Dóberman, Teresa Galeote se sumerge en una sociedad feliz en la ignorancia de los medios y las drogas, donde un grupo de elegidos decide el futuro de la mayoría de las personas, y acallando las voces discordantes de forma tajante.

Actual y contundente, la obra de Francisco Javier Illán Vivas, Anoche soñé que regresaba a un mundo feliz, nos trae personajes muy conocidos, aunque con los nombre ligeramente cambiados –o permutados, mejor dicho-, en una sociedad que se pretende transformar para que se convierta en más de lo mismo. En República feliz, el escritor Félix Díaz nos trae de nuevo una sociedad estructurada y dirigida, y espiada también, donde cada clase social tiene determinados privilegios en una suerte de castas casi intocables. Olga Mínguez Pastor se muestra poética y radical en su magnífica Mujeres Top Class, un alegato contra la imposición de determinados roles a las mujeres, una voz que se alza desde la literatura para denunciar un futuro más que posible.

La renuncia a la felicidad, aunque con pocas posesiones materiales, a cambio de la prisión de oro es la base de Errores secretos, de Belén Rodríguez Quintero, y su protagonista, una mujer que añora lo perdido o renunciado, un personaje muy actual, quizá incluso podamos vernos reflejados en ella. Ciros, el viejo robot del año 2016, es una sugerente historia de José Luis Caramés Lage, en la que se plantea sin florituras la visión de la ¿vida y la muerte? de un robot, una simple máquina cuyos sentimientos superan al de muchos humanos. Noruega, de Francisco José Segovia Ramos, no bucea en un futuro lejano, sino que se desplaza unas décadas en el futuro e intenta adivinar cómo será este, nada halagüeño según el autor, y con una única esperanza, un país escandinavo.

Internet, la web, las nuevas tecnologías, y el aislamiento de los seres humanos, son el eje en el que se mueve Casi feliz, de Francisco Legaz, y las relaciones de hombres y mujeres se convierten en meros espejismo. La ciudad geométrica, de Pedro Amorós, es una poética inmersión en un mundo sin imaginación, donde todo está perfectamente organizado, casi hasta la muerte. Por último, La tempestad, de Nelson Verástegui es una suerte de relato postapocalíptico, desarrollado en una sociedad regulada al detalle, que no quiere caer en los errores de las que las precedieron pero, en cambio, comete otros que se nos pueden antojar peores.

En conclusión, Regreso a un mundo feliz recoge una buena selección de relatos que nos hacen reflexionar sobre nuestro presente y futuro, los hilos que mueven las sociedades, las ideas que se imponen o quieren imponer, y la libertad o falta de libertad de los hombres y mujeres, capaces de cambiar el mundo que les rodea, aunque incapaces, en cambio, de controlar esos cambios.

La antología Regreso a un mundo feliz fue publicada por Ediciones Irreverentes en el 2016, en su colección 2099.

Más información en:


Francisco José Segovia Ramos
Marzo de 2017

jueves, 23 de marzo de 2017

Microrrelato en el periódico digital Irreverentes.org

Nuevo relato mío en el periódico digital Irreverentes.org:

lunes, 20 de marzo de 2017

Reseña en el periódico digital Irreverentes.org

Una reseña mía sobre "La sonrisa del León", de Roberto Malo, aparece en el periódico digital Irreverentes.org:

domingo, 19 de marzo de 2017

Relato/History: Los latidos de un corazón lejano/Beats from far heart



LOS LATIDOS DE UN CORAZÓN LEJANO

            Lejos. Están lejos. Lejos los corazones latientes, la sangre rejuvenecedora. Los árboles se cimbrean con el viento nocturno, y la luna resplandece más que nunca.
            Él camina solo. Desbroza senderos que ya nadie transita. La ciudad está apagada como los ojos de los muertos. Ni una luz, ni un ruido, ni un aliento. Solo la ausencia de los corazones latientes.
            ¿Acaso es ese el castigo y no cualquier otro? La tumba le responde con desafíos llenos de enigmas, y las letras gastadas de su nombre no le recuerdan a nadie que reconozca. El aire se vuelve más frío, pero él no lo siente. Está acostumbrado a esa hiemal compaña, a ese engendro que se llama soledad.
            A lo lejos aúlla un lobo. Tal vez la sombra de un mochuelo cruza el pavimento agrietado. La noche se agarra a su cuerpo como una hiedra asesina. Soledad. Soledad que anhela los corazones ausentes.
            Por fin, se sienta en un banco del parque. La madera podrida cruje bajo su peso. Silencio. Un cuervo grazna algo así como “nunca más”. Si pudiera llorar, lo haría. Pero no tiene lágrimas que derramar. Igual que no tiene sangre que beber.
            La soledad del vampiro en un desolado planeta carente de vida humana es la más grande de las soledades. Y más terribles aún son las ansias que calmar. Porque sin sangre no hay descanso, y sin él solo queda la tortura infinita, o el terrible fin bajo un único y amargo amanecer.
            Y los corazones humanos seguirán ausentes y lejanos.


BEATS FROM FAR HEART

            Far. They are far away. Far the beating hearts, the rejuvenating blood. Trees shakes with the night wind, and the moon shines more than ever.
           
            He walks alone. He discovers trails what nobody walks. The city is off as the eyes of the dead. Without a light, without a sound, without a breath. Only the absence of beating hearts.
            ¿Perhaps is that punishment and not any other? The grave replies him with fully enigmas challenges, and wasted letters of his name doesn´t remind him anyone  recognizes him. The wind comes more colder, but he doesn´t feel it. He gets used frozer periods, that monster  is called desolation.
            In the distance a wolf howls. Perhaps the shadow of an owlet goes across the cracked pavement. The night grabs its body as a killer ivy. Desolarion. Desolation long for absent hearts.
            Finally, he sits on bench of the park. Broken wood creaks under his weight. Silence. A crow caws something like "never again." If I could cry, I will do it. But he hasn´t tears to shed. As he hasn´t blood to drink.
            The desolation of the vampire in a desolate planet wihout human life is the most of the desolation. And more terribles still are craving to calm. Because without blood there isn´t break, without  break infinite torture will reamain only, or the terrible end under a alone and bitter dawn.
           
            And human hearts remain absent and distant.

Francisco J. Segovia©Todos los derechos

sábado, 18 de marzo de 2017

Libro "Ritos de Dunwich", VV.AA., Editorial Edge

Ya está disponible el libro antológico "Ritos de Dunwich", editado por EDGE, en el que participan varios autores de la asociación NOCTE, entre los que me incluyo.

Más información en:

domingo, 12 de marzo de 2017

Reseña: El adepto de la reina, de Rodolfo Martínez, Editorial Sportula, 2009



GÉNERO FANTÁSTICO Y DE ESPIONAJE EN PERFECTA SIMBIOSIS

            Entrar en el mundo literario de Rodolfo Martínez es introducirse en una narrativa ágil, envolvente, directa y adictiva. Nada sobra en la obra de este autor, que trabaja con maestría todos los elementos que deben aparecer en una obra de fantasía que se precie.

            Así sucede en El adepto de la reina. Esta novela tiene sus particularidades, una de las cuales, y no la menos importante, es la combinación perfecta entre los géneros de la fantasía o el ciberpunk, difíciles ya de por sí, con el no menos complicado del espionaje, este último poco tratado en la literatura española.

            El estilo, ya se ha dicho, es fluido y agradable, y aunque la trama se complica por momentos –como debe ser, digámoslo también- nunca se pierde el lector en recovecos de incomprensible lectura. Como buen artesano, Rodolfo Martínez sabe contar sin cansar, explicar sin caer en lo repetitivo, desarrollar los personajes sin agotarnos con descripciones innecesarias.

            Las referencias a las novelas de Ian Fleming son constantes, tanto en la propia narración, que nos recuerda por su desarrollo a las obras del autor británico o, a mayor distancia, las películas de la serie de James Bond, como en los personajes, claros referentes a los protagonistas de Ian Fleming. Un homenaje en toda regla, pero sin caer en la mera copia o seguidismo sin más.

            El adepto de la reina, por otro lado, es una obra en la que podemos amar u odiar a sus protagonistas. La línea que separa ambos sentimientos es tan difusa, que el lector no sabrá al final si adora o detesta a cada uno de esos personajes que ha ido conociendo a lo largo de la novela. Otro acierto de Rodolfo Martínez, que demuestra una maestría en el tratamiento de sus protagonistas, muy definidos y, por eso mismo, tan humanos como nosotros mismos, con sus defectos y sus virtudes.

            Así que, lector, piérdete entre los Pueblos del Pacto y el Martillo de Dios, en sus confrontamientos y conspiraciones, junto a Yáxtor Brandan, el adepto de la Reina de Alboné. Un hombre al que adorarás u odiarás sin paliativos o, tal vez, sufrirás ese mal que llaman Síndrome de Estocolmo, y terminarás enamorándote perdidamente de ese espía que no se detiene ante nada.        

            El adepto de la reina ha sido publicado por la Editorial Sportula en el año 2009.

Más información en:

           

Francisco José Segovia Ramos
Marzo de 2017

jueves, 9 de marzo de 2017

Microrrelato en el periódico digital Irreverentes.org

Un nuevo relato mío, Duelo en el espacio, en el periódico digital Irreverentes.org:

lunes, 6 de marzo de 2017

Reseña de Calabazas en el Trastero en el periódico irreverentes.org

Una nueva reseña mía, en esta ocasión dedicada al número "Máscaras", de la colección Calabazas en el Trastero, Ediciones Saco de Huesos, aparece publicada en la web del periódico digital Irreverentes.org:

jueves, 2 de marzo de 2017

Microrrelato en el periódico digital Irreverentes.org

Seguimos trabajando, y ahora con un microrrelato publicado en el periódico digital Irreverentes.org: