LOS DERROTADOS
Srïnn desmonta de su
carvajo y se dirige a la cabaña del jefe Al’isma. El joven guerrero no está
contento con lo que ha visto hoy en la pradera de caza.
—Las manadas de lüms han desaparecido, gran Al’isma —dice
entristecido.
El anciano líder de la tribu lo mira. Cree reconocer en
Srïnn a sí mismo, hace muchos mozacs. Agita su cuerpo de arriba abajo,
apesadumbrado y, después se yergue y se encara con el joven.
—Los cuatro patas
nos dijeron que nunca sufriríamos penalidades —expresa a Srïnn —. Pero nos
mintieron cuando firmamos el tratado de paz.
—Y ahora pasamos hambre… morimos, gran Al’isma.
—Quizá sea el castigo que nuestro dios Myyas nos envía
por habernos rendido a los extranjeros… Deberíamos haber luchado hasta nuestro
último sirtann. Ahora es muy tarde. Ni nos quedan fuerzas, ni tenemos jóvenes
guerreros con los que combatirlos.
—¡Yo podría acabar con muchos de ellos! —grita orgulloso
Srïnn, pero el jefe niega rotundamente.
—El futuro les pertenece a ellos. Nosotros estamos
abocados a la desaparición. Es el gran designio de Myyas. Moriremos, y nuestro
planeta, Agisa, será expoliado y destruido por los invasores allende la
galaxia.
—Los que se llaman a sí mismos “terrícolas”, gran
Al’isma.
Al’isma asiente, y se desliza de nuevo al rincón en el
que teje el capullo donde pasará otra larga noche de cielos estrellados. En un
rincón de un planeta perdido en la galaxia de Andrómeda.
THE DEFEATED
Srïnn dismounts from his carvajo and goes to the hut
of the chief Al'isma. The young warrior isn´t happy with what he has seen today
in the hunting prairie.
—The herds of lüms gone,
great Al'isma —He says sadly.
The
leader of the tribe looks him. He believes to recognize Srïnn himself, doing
many mozacs. Shaking his body up and down, feeling sorry and, then he stands up
and faces with the young.
—The Fours legs told us we will never suffer penalties
—He expresses to Srïnn —. But they lied
us when we signed the peace treaty.
—And now we're hungry ... we die, great Al'isma.
—Maybe
our God Myyas sends us the punishment for having surrendered to foreign... We should have fought until our last sirtann. Now is too late. Neither we keep forces, nor we
haven´t young warriors to fight them.
—¡I could kill many of them! Proudly Srïnn shouts, but
the boss denies hardly.
'The future belongs to them.
We are doomed to extinction. It is the great design of Myyas. We will die, and
our planet, Agisa will be plundered and destroyed by the invaders beyond the
galaxy.
— Who call themselves "Earthlings" great
Al'isma.
Al'isma nods, and he slips back to the corner weaving a cocoon where he will
spend another long night of starry skies. In a corner of lost planet of the Andromeda galaxy.
