El hombre lanzó un reto a la Muerte, y ésta sonrió porque había vencido a la Vida.
Me reto a mí mismo cada día y
siempre acabo derrotado.
No hay reto imposible sino falta
de tiempo para llevarlo a cabo.
Perdona, olvidé que te había matado.
El hombre lanzó un reto a la Muerte, y ésta sonrió porque había vencido a la Vida.
Me reto a mí mismo cada día y
siempre acabo derrotado.
No hay reto imposible sino falta
de tiempo para llevarlo a cabo.
Perdona, olvidé que te había matado.
Un poema de mi autoría, publicado en la revista La torre del ojo, año 2, número 6.
Puede leerse aquí: Entre estaciones – LA TORRE DEL OJO
UN SUEÑO
Me quito una legaña indiscreta y me acerco a la ventana. Abro despacio, con una lentitud heredada del Universo, una de sus hojas, y miro.
La zona oscura, vacía como el corazón de los muertos, se extiende por todo el horizonte. Atisbo, en una lejana colina, la figura del coloso de piedra que avanza un milímetro al año, ¡tan lejos, tan cerca! La ciudad piramidal en la que habito se va marchitando en la noche eterna salpicada, cristal de coche en carretera, de insectos estrellados, pequeños, lejanos, muertos.
Una luz parpadea brevemente, rasgando las dos negras zonas. El único movimiento de luz es la sonrisa de una compañera que siempre, desde que tengo uso de corazón, ha estado a mi lado.
Pero temo al gigante de piedra, y a esos milímetros que va dejando atrás mientras se nos acerca…
(Inspirado en la novela de Hodgson, “El Reino de la Noche”)
DEJÁNDOME LLEVAR
Dejándome llevar. Arrastrando mi cuerpo por los pasillos. Respiro. Inspiro, expiro. Sueños desmadejados. Timbres. Estrépito entre silencios. Oscuridad rota en un instante de desasosiego. Luz y parpadeo. Agua que corre. Agua.
Frío sobre el rostro. Mirada inexpresiva. El tiempo avanza y yo me siento aún dormido. Soñar que se sueña y morir, o vivir entre sueños. Más luces. Líquido oscuro. ¡Desperta, ferro! Una planta se despereza en un rincón. Se oye el aullido lejano de un perro. Líquido oscuro, agua, vientre, despertar.
El día va clareando, y los pensamientos. Las pesadillas van desapareciendo del recuerdo, y la noche, traicionera como trampa de araña, se esconde hasta que necesite regresar hasta mis dominios.
Bitácora del escritor granadino Francisco José Segovia Ramos correo: pacoj.segovia@gmail.com twitter: @fjsegoviaramos instagram: @franciscoj.segovia youtube: Francisco J. Segovia