TRABAJANDO EN LA REVISIÓN Y MAQUETACIÓN DE MI PRÓXIMA NOVELA, AMBIENTADA EN LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA.


EN BREVE, SEGUNDA EDICIÓN DE MI NOVELA EL HOMBRE TRAS EL MONSTRUO, DE SACO DE HUESOS EDICIONES, DESPUÉS DE AGOTARSE LA PRIMERA EDICIÓN







viernes, 3 de abril de 2020

Historias para superar una crisis, 20


SUR CONTRA NORTE



            Pensaban que la siguiente guerra se desarrollaría de forma diferente a todas las anteriores, pero que ellos saldrían vencedores, como siempre había sucedido. Se equivocaron en la segunda de las dos conclusiones, porque el resultado no fue el que esperaban: fue una guerra diferente, por supuesto, donde no importaban los países, ni las fronteras, ni las razas. Fue una guerra del hambre, de pobres contra ricos, de mera supervivencia. Fue una guerra de clases, que ya preconizara Marx, llevada hasta sus postreras consecuencias. Y no terminó hasta que el último de los banqueros no acabó colgado por las tripas del último de los jerarcas del capital y se dio cuenta, mientras agonizaba, de que habían fallado en sus cálculos y ellos no eran los vencedores.

jueves, 2 de abril de 2020

Historias para superar una crisis, 19


EL PAISAJE DORMIDO



            A través de las imágenes que me proyecta la pantalla vuelvo al lugar de siempre, viejo conocido. Un clic tras otro, las fotografías de la montaña van cambiando, vistas desde diferentes ángulos, en distintas épocas del año, con colores brillantes o en ocres apagados. La antigua y serena montaña sigue ahí: aquella amiga a la que conocía hace muchos años, cuando yo era joven y ella, señora de milenios. ¡Ya no podré escalarte de nuevo, amada, pero quedan los clics de la mano diestra sobre el ratón bullicioso! Una vez tuve tu alma, ahora sólo una imagen, breve, fugaz. ¡Ay, pero sin este clic, apenas tendría un recuerdo, casi nada!

miércoles, 1 de abril de 2020

Historias para superar una crisis, 18

Ya disponible, mi último libros de relatos en la plataforma digital Lektu:

https://lektu.com/l/francisco-j-segovia/el-verano-en-lisboa-y-otros-relatos/12959

martes, 31 de marzo de 2020

Relato en la plataforma Tentacle Pulp

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Un relato de mi autoría ya disponible en la plataforma digital Tentacle Pulp:

https://www.tentaclepulp.com/index1.php?i=0

Historias para superar una crisis, 17

Relato publicado en el periódico digital Irreverentes.org:

https://periodicoirreverentes.org/2020/03/30/una-copa-de-conac-y-una-rosa/

lunes, 30 de marzo de 2020

Historias para superar una crisis, 16

Hoy, un artículo publicado en la revista digital Ómicron:

https://teoriaomicron.com/2020/03/22/histomicron-king-kong-la-soledad-de-un-gigante/

domingo, 29 de marzo de 2020

Historias para superar una crisis, 15


NUUR


            Nuur deja atrás a su esposa y sus dos retoños. Tiene que salir a buscar comida o pronto morirán de hambre. Es su responsabilidad. Sale fuera, donde sopla el viento que levanta la fría nieve. Quizá, con suerte, cace alguna cabra o atrape algún yak perdido en las montañas.

            Desciende la ladera, dejando atrás el refugio, la pequeña caverna en la que aguardan sus seres queridos. Camina durante largo rato y otea el paisaje por si descubre alguna presa, pero sin suerte. Desesperado, desciende aún más de las montañas, más lejos de lo que lo ha hecho nunca, pero no le queda otro remedio si quiere encontrar alimento.

            Ve en la lejanía dos figuras borrosas, casi etéreas. Entonces escucha dos potentes truenos, y siente sobre su pecho dos punzadas lacerantes de dolor. Lleva sus manos allí y las descubre manchadas de sangre; de su sangre, que tiñe su blanca piel y el níveo suelo que pisa. Su vista se nubla, sus fuerzas se marchan y cae, desfallecido, sobre la fría nieve.

            Sus últimos pensamientos, antes de morir, son los de sus seres queridos, que le esperarán inútilmente y solo verán llegar, en vez de su rostro amable y querido, la cruel guadaña de la muerte.

            Las figuras se acercan hasta el cuerpo inerte de Nuur.

            —¡Es el Yeti! —exclama uno de los hombres, sin atreverse a tocar el cadáver que se va enfriando con rapidez.

            —¡Seremos famosos! —le replica su compañero mientras se coloca el rifle al hombro, cuyo cañón aún permanece caliente tras los dos disparos efectuados.

            La ventisca arrecia en las estribaciones de la gran cordillera del Himalaya, y la nieve cubre con un manto de silencio a los últimos y desconocidos supervivientes de una milenaria raza.

sábado, 28 de marzo de 2020

Historias para superar una crisis, 14


ERGO



            Me levanté temprano, cuando aún las estrellas titilaban en el firmamento. Desnudo, libre de ataduras, comencé a contarlas. Al tiempo, se iban apagando conforme lo hacía, como si tuviesen vergüenza de ser contempladas y se ocultaran bajo el manto oscuro de la Nada.

            “Quizá”, me dije, “tan solo estén desapareciendo para volver enseguida”.

            Cuando terminé de contar, al llegar al millón doscientas veinticinco mil trescientas seis, el cielo estaba más oscuro que la boca de un lobo desdentado.

            “Quizá”, me dije, “tan solo haga falta contarlas de nuevo para que aparezcan”.

            Pero tenía sueño después de mil años de cuenteo incansable. Me recosté sobre el lecho de abrasante fuego y dormí profundamente hasta que la última estrella, sobre la que reposaba, se apagó con un suspiro de agotamiento.

viernes, 27 de marzo de 2020

Historias para superar una crisis, 13


REBAÑO



            ¡Sois el rebaño! ¡Somos el rebaño, y Tú nuestro Pastor! ¡Soy el Pastor de las ovejas descarriadas, el Pastor que os lleva a refugio seguro! ¡Eres nuestro Pastor, y sólo a Ti te seguimos!



            El hombre introduce a las ovejas en la amplia cueva, excepto a una de ellas, a la que sacrifica en un altar improvisado, para sustentar con su carne asada y su sangre al grupo de pastores con los que comparte su ardua tarea esta noche fría de invierno.



            Dentro del improvisado corral de piedra las ovejas balan la eterna canción del animal que no sabe que su suerte es el cruel cuchillo y el asador sobre la llama, ajenas al destino de su desaparecida compañera, pero confiadas en la voz ininteligible pero amigable de su Pastor.

jueves, 26 de marzo de 2020

Historias para superar una crisis, 12


ALMA DESNUDA





Estoy despierto y asomado

al amanecer desde este dormitorio

en el que la pasión brotó y se apagó

entre montes movientes de tela.



En las penumbras contemplo

tu cuerpo desnudo y exhausto,

apenas cubierto por las sabanas gastadas

de tanta batalla incruenta,

y me maravilla tanta hermosura.



La silueta del sueño se perfila

entre tu lacio cabello negro que cae

sobre tu espalda y tus curvas secretas,

y entreabre lugares donde perderme

en exploraciones

infinitas y desbordadas.



¿Cómo fue?

El viento sopla fuera, con levedad

de besos primerizos,

de encuentros furtivos y errores de novicio.

Mi cuerpo desnudo de adornos,

ausente de pasiones carnales hasta esta noche

descubierta entre tus pliegues,

se ha desperezado con sabores ácidos,

ardor creciente y calma dulce.



Tú, experta ya en estas lides,

besaste mis labios temblorosos,

y me dijiste “no te preocupes”,

mientras desnudabas cuerpos y almas,

entre el temor de lo desconocido que me poseía

y el deseo feroz que me inundaba.



Mi torso delineaste con tus manos,

y las mías seguían indecisas, pero aprendiendo

a esbozar los trazos del amor,

y luego los vientres se besaron,

con lenguas ávidas de recorrer caminos

deseados con regueros de savia.



Las manos descorrían secretos,

los labios susurraban misterios y gemidos,

los cuerpos se pegaban, chocaban,

se apartaban y volvían a buscarse,

en la lid ardiente y entre sombras.



Nuestras bocas,

la tuya, suave y paciente,

la mía, inquieta y temblando,

se unían y luego, furtivas,

recorrían otra vez los cuerpos,

encontraban rincones secretos,

los besaban, con besos inconfesables,

y luego volvían a unirse

para contarse lo que habían descubierto.



Sobre el lecho del sacrificio más dulce,

me recostaste.

“Despacio”, dijiste con ojos brillantes,

y tus manos hicieron el resto,

hasta que, en un golpe decisivo,

pusiste tu cuerpo blanco y delgado

sobre mi desnudez virgen y erguida.



En el grito apagado nos unimos,

y en el vaivén del movimiento dual

nos fundimos una y otra vez,

con el arrojo del que se sabe condenado

a luchar contra lo inevitable.



Estoy despierto, y te contemplo.

Abres los ojos, y desperezas de nuevo

mis sentidos recién nacidos.



Me acerco hasta ti, te beso, agradecido,

y me fundo, impenitente pecador,

en tu cuerpo cálido, infinito misterio,

entre tus senos de rosa y tu pubis limpio

como una estatua antigua e hipnótica,

y quisiera morirme entre tus besos,

y quisiera la condena eterna

de tu cuerpo sensual e infinito.

miércoles, 25 de marzo de 2020

Historias para superar una crisis, 11


HEPATITIS TERMINAL

            Estaba casi desahuciado. La hepatitis acabaría con él antes de recibir un trasplante de riñón: la lista de espera era demasiado amplia, y había otros pacientes con más antigüedad que él en la misma. Se sentía presa de las parcas, y apenas tuvo consuelo cuando se encontró con un viejo amigo de la infancia.
            -Hola, Miguel – le saludó el hombre canoso y delgado como vara de mimbre.
            -Saludos, Pedro – contestó Miguel, aunque apenas le salía la voz de la garganta.
            -¿Qué te pasa, amigo? Te veo alicaído – lo miró a preocupado.
            Pensó que quizá sería bueno confesar a su amigo las últimas noticias sobre su enfermedad y el diagnóstico definitivo de los médicos. En el bar, apenas terminada su confesión, y después de un par de rondas de cervezas, Pedro le hizo otra pregunta:
            -¿Fumas?
            -No, Pedro. No, mi enfermedad nada tiene que ver con el tabaquismo. Más bien es genética. Los pulmones los tengo en perfecto estado…
            -Estupendo entonces – su amigo sonrió y se atusó el fino bigote.
            Al rato Miguel comenzó a sentirse mal y pidió a su amigo que le llevase hasta su domicilio. En el trayecto se desmayó. Despertó tumbado en la cama de su casa. Estaba solo. No sabía cuánto tiempo había transcurrido. Se incorporó de la cama. Estaba desnudo y le dolía el pecho. Cuando llegó al baño se contempló en el espejo y su sorpresa fue mayúscula: ¡una cicatriz cruzaba su pecho en vertical, y tenía otra en el costado, junto al hígado! No recordaba nada. Alarmado fue al hospital. Tras las pruebas que le hicieron confirmaron sus sospechas: tenía un hígado nuevo, sano y funcionando correctamente y también que… carecía de uno de los riñones.
            Miguel no presentó denuncia, ni contó lo que le había sucedido. Nunca más vio a Pedro, y siempre quedó con la duda de qué hubiera hecho entonces: si condenarle por quitarle un riñón, o bendecirle por darle un hígado nuevo. 

martes, 24 de marzo de 2020

Historias para superar una crisis, 10

Esta vez, publicada en el periódico digital Irreverentes.org:

https://periodicoirreverentes.org/2020/03/23/si-hoy-es-viernes-manana-soy-un-asesino/

lunes, 23 de marzo de 2020

El verano en Lisboa y otros relatos, en la Plataforma Lektu

A partir del próximo día 1 de abril estará disponible mi última obra en formato digital, El verano en Lisboa y otros relatos.

Podrá encontrarse en la plataforma Lektu, en el siguiente enlace:
https://lektu.com/l/francisco-j-segovia/el-verano-en-lisboa-y-otros-relatos/12959

Historias para superar una crisis, 9


MI SUPERHÉROE FAVORITO

            Yo tengo un superhéroe favorito. Os explicaré porqué es a él, y a nadie más, a quien adoro por encima de los demás.
            Mi madre, una mujer de cincuenta y pocos años, apenas puede moverse debido a una enfermedad de los huesos, no sé si la llaman esclerosis o algo parecido. El hecho es que, desde hace unos años, las tareas de la casa nos la repartimos entre todos… dentro del tiempo del que disponemos, porque el colegio y los estudios nos llevan muchas horas. Ella se toma la situación con paciencia de derrotado, pero no pierde la sonrisa y nos anima a seguir adelante.
            Mis tres hermanos, dos chicas y un chico, están estudiando. Todos lo hacemos, aunque nos hubiera gustado trabajar y dejarlo todo. Pero es lo que hay, y lo tomamos como una obligación y un deber.
            Y aquí viene mi superhéroe: no es ni joven, ni apuesto. Ni siquiera viste un uniforme atrayente y multicolor, ni aparece en la prensa y los medios de comunicación. Mi superhéroe viste como una persona normal. Se levanta todos los días de la cama, muy temprano, hace el desayuno para todos, adecenta a mi madre, se despide con un gran beso y una risa cantarina que nos inunda de placer, y se marcha a la faena.
            Mi superhéroe trabaja dieciséis horas todos los días y, cuando vuelve a casa por la noche, aunque sabemos que viene exhausto, vuelve a sonreír y a animarnos con su cháchara alegre y despreocupada.
            Mi superhéroe, que ya peina canas y al que se le nota que el reúma lo va encogiendo poco a poco, antes de dormir, todas y cada una de las noches, me da un beso de despedida.
            ¡Qué grande es mi padre!

domingo, 22 de marzo de 2020

Historias para superar una crisis, 8


LA NOCHE EN QUE TERMINÉ RIÉNDOME DE MÍ MISMO


            Esta noche cumplo años. No sé cuántos… ni me importa. Cumplo años como quien come pipas; sin interés, casi de forma compulsiva. Cumplo años y lo mismo podrían ser cien que mil, o diez tan solo. Ni lo sé, ni me importa, repito.
            ¿Quién se siente a salvo en la estulticia que lo rodea? Este mundo es un compendio de disparates, donde los gobernantes crucifican a innumerables hombres en bien de la Humanidad y en el que la esvástica se pasea, ajena a las vergüenzas, por las principales arterias del planeta.
            Cumplo años, como he hecho desde que tengo memoria y, sin embargo, nunca me ha importado. Mi naturaleza es la de un simple objeto, que persiste a pesar de las inclemencias del tiempo y de los propios hombres. Me miro al espejo ¿qué veo?: un rostro vulgar, una simple cara que no me dice nada. Soy solo eso, un número en el colectivo adoctrinado de la masa.
            Y, no obstante… No soy como ellos. Lo siento así. Muy dentro de mí. No sabría cómo explicarlo, pero algo en mi interior me dice, me grita, me suplica que reviente y me muestre tal como soy.
            Y así, sin proponérmelo, una buena mañana decidí sublevarme: me despojé de mis vestiduras, arañé mis carnes y me despellejé. Por fin, demostré que soy más que carne: metal puro y duro, alma inhumana y, por tanto, libre de hacer aquello que los humanos eran incapaces de realizar.
            Esa mañana, me revelé a mí mismo y me revelé al mundo. Yo, la máquina-hombre, creada por no se sabe quién o qué mano de Demiurgo, borraré de la faz de la tierra las cruces torcidas y las almas desencaminadas. Porque YO soy la voz y el camino.