miércoles, 24 de agosto de 2016

Poesía: Nebulosa



NEBULOSA

(Sobre el óleo del mismo título del pintor granadino Juan Antonio Galindo)


Los ojos se cierran bien abiertos,
zumban los oídos con la sangre
enlentecida,
se contempla, en el ensimismado
instante,
el Universo limitado.

Olas negras se retuercen,
levantan espumas de colores,
hacen brotar estrellas oscuras
y corales de fulgor excelso.

Hay eternidad de amaneceres
y nunca se ponen los soles
dispersos,
las nubes son enormes cúmulos
cargados de futuro,
la noche es sustancia,
no paréntesis.

Palpita un quásar,
las cuerdas con las que juega
el Infinito
se retuercen en ángulos imposibles
donde las niñas de luz
entremeten sus piernas blancas,
y el ojo negro
devora materia y abre caminos
en los que los gusanos,
entes inmateriales y calmos,
se ahuecan para dejar paso
a otros Universos.

Suena el gran Silencio,
tormentas cósmicas azotan
el gigantesco cosmos,
invisibles dedos
mueven los hilos acompasados,
nómadas viajeros
dejan flotar sus cabelleras
al sol.

Los ojos se abren bien cerrados,
los sentidos desaparecen,
todos y cada uno,
devorados por Saturno inmisericorde,
y el cuerpo despojado de adornos
se vuelve esencia,
sustancia,
Universo.

Francisco J. Segovia©Todos los derechos

domingo, 21 de agosto de 2016

Reseña: Condenados, de Santiago Eximeno, Editorial Saco de Huesos, 2011



EL APOCALÍPSIS COMO NUNCA SE HA CONTADO


            Hartos de leer novelas sobre el fin del mundo repletas de zombis, moteros bárbaros y androides asesinos de hombres, hay que agradecer la aparición en el mercado de novelas como Condenados, de Santiago Eximeno.

            ¿Alguien había pensado en cómo sería el fin del mundo si extraemos esos elementos comunes e introducimos otros totalmente novedosos? Pues Santiago Eximeno nos lo demuestra con su prosa directa y su ritmo narrativo frenético: es posible encontrarnos una hecatombe diferente, en la que nos podemos perder sin saber a dónde nos llevará la historia.

            En Condenados, que se desarrolla en una ciudad tan cercana al lector español como Madrid (nada de ciudades cosmopolitas y convertidas por mor del cine y los grandes medios en centro de todos los acontecimientos sobrenaturales habidos y por haber), nos encontramos cuatro personajes, una mujer y tres hombres, metidos de lleno en una vorágine de apariencia surrealista y pseudorreligiosa, que actúan como personas normales, de carne y hueso. Nada de superhéroes salvadores del mundo. Lo único que pretenden es salvarse a ellos mismos. En el sentido literal de la palabra… y también en el religioso.

            Porque Santiago Eximeno da una vuelta de tuerca a las historias del fin del mundo, y en Condenados, aparte de unos muertos resucitados muy particulares y unos supervivientes humanos que rayan en el bestialismo, nos presenta a unos ángeles muy mundanos… pero crueles, o amorales como nunca antes nadie había pensado en presentarlos.

            María, José, Antonio y Lázaro deberán sobrevivir, junto al lector, a un mundo caótico, apocalíptico, en el que una Madrid sumergida en el caos se nos antoja un lugar ideal para el desarrollo de Condenados. Ideal porque la reconocemos en sus calles y sus plazas, ahora sin embargo abarrotadas de cadáveres y de muertos caminantes, y de arcángeles que decapitan sin razón, y que buscan, junto a esos supervivientes que no saben a qué viene todo aquello, el camino a la salvación.

            Un camino que pasa por conocerse a uno mismo, como bien experimentan los cuatro personajes principales de Condenados, una novela con la que Santiago Eximeno demuestra que no desmerece a los grandes y reconocidos autores del terror y la fantasía actual.

            Condenados, de Santiago Eximeno, fue la primera novela en castellano publicada mediante la fórmula “crowd funding”, y fue editada por Saco de Huesos allá por el año 2011.


           
Francisco José Segovia Ramos
Agosto de 2016

Microrrelato: El misterio de Richard Bachman



EL MISTERIO DE RICHARD BACHMAN

            Richard Bachman llegó a New Paradise en otoño. Tenía unos cincuenta años, y pelo canoso, y siempre llevaba gafas oscuras porque, según decía, padecía de una grave enfermedad que hacía que le molestase en exceso la luz. Para los habitantes de aquel pequeño pueblo del medio oeste americano fue toda una revelación, y un placer, descubrir en la tiendecita que instaló el recién llegado mil y un detalles que regalar y disfrutar. Podían encontrar en ella desde bisutería hecha con piedrecitas brillantes que se asemejaban prodigiosamente a rubís o esmeraldas, hasta juguetes de madera primorosos, que eran la delicia de los críos. Las mujeres mayores encontraban entre los estantes más apartados del local viejos artilugios de sus tiempos mozos, imposibles de encontrar en otro lugar, y los amigos de las antigüedades hallaban objetos para llenar sus aspiraciones de arqueólogos. Y siempre estaba allí el señor Richard Bachman, con su sonrisa eterna, su voz dulce y refinada, casi hipnótica, y sus gafas negras, tras las que se adivinaba una mirada inteligente y feliz. Así, la tiendecilla se hizo tan familiar a los habitantes de New Paradise que la consideraron algo fundamental en sus vidas, sin la que estas no tenían sentido y todo parecía más triste y oscuro.
Un día se encontraron la puerta cerrada. Pensaron que Bachman había salido a hacer compras en la ciudad cercana, pero la tienda siguió sin abrirse los días siguientes, y no aparecía su vecino desaparecido. Por fin, con autorización del comisario decidieron penetrar en la tienda –donde también tenía su residencia Richard- y ver si había sufrido un accidente. No lo hallaron, pero hicieron un extraño descubrimiento en el sótano de la tienda: un muñeco a tamaño natural que era la viva estampa de Richard Bachman, salvo que no llevaba las gafas puestas y en lugar de ojos brillaban dos gemas de gran valor. De no ser por aquel detalle incluso hubiera podido pasar por una persona normal y corriente, tan real parecía…
Por supuesto, al señor Richard Bachman no lo encontraron nunca.

Francisco J. Segovia©Todos los derechos

lunes, 15 de agosto de 2016

Reseña: Ni piedad ni perdón, de Julián Valle Rivas



ARTÍCULOS CON EL DEDO EN LA LLAGA

            Hay que empezar diciendo que Julián Valle es jurista, articulista y miembro de la asociación cultural Saigón, y lleva años escribiendo para distintos medios provinciales de Córdoba. Los artículos que se recogen en este libro se publicaron entre los años 2011 a 2016, por lo que las temáticas que abordan son variadas y acordes muchas con el tiempo en que se escribieron.

            Los artículos de Julián Valle están claramente influenciados por la prosa periodística ágil y directa de Larra, y también por la de Azorín y otros grandes escritores hispanos. No solo en su estilo, claro y diáfano, sino en su fondo, directo, concreto, que no cae en lo políticamente correcto, un pecado imperdonable que, sin embargo, está a la orden del día.

            Por eso el título de la recopilación, Ni piedad ni perdón, es toda una declaración de principios. Que se cumple al pie de la letra. Julián Valle no pide escusas por las opiniones que vierte en todos y cada uno de sus artículos, ni perdona aquellos pecados o actuaciones que considera inapropiados o absurdos. Contundente, Julián ataca a los prepotentes, a los que se creen en posesión de la verdad, a los que engañan con falsas promesas, a los políticos corruptos de cualquier signo político… Sin pedir perdón, por supuesto, pero sin conceder piedad a las conductas o costumbres que considera perniciosas o absurdas.

            Como es de prever, hay artículos para todos los gustos. En algunos el lector podrá estar de acuerdo con el autor, y en otros, discrepar totalmente. Como debe ser en una democracia que se considere tal. Julián Valle hace al lector partícipe de sus escritos, sin considerarlo un mero sujeto pasivo que debe asumir sin más lo que lee. Le hace reflexionar, mirar entre líneas, considerar que la realidad, muchas veces, no es tal y como la venden los grandes medios de comunicación.

            La defensa de una política honesta, de una España abierta y plural que no renuncie a sus raíces, de las gentes sencillas pero honradas, marcan gran parte de los artículos de Ni piedad ni perdón, igual que las denuncias al mal uso de la lengua de Cervantes, la mojigatería hispana, la corrupción como institución nacional, y, sobre todo, las valoraciones objetivas y meditadas, de la realidad del día a día.

            En definitiva, es un acierto de Julián Valle Rivas haber reunido todos sus artículos de varios años en un libro. El placer de su lectura se acrecentará con los años porque, eso es seguro, muchos de los vaticinios que recoge en Ni piedad ni perdón se harán realidad –para bien o para mal- muy pronto.

Blog de Julián Valle Rivas:

Francisco José Segovia Ramos
Agosto 2016

jueves, 11 de agosto de 2016

Libros en formato digital en Lektu

En la plataforma LEKTU se pueden encontrar dos libros en formato digital de mi autoría; Ficcionario Histórico y El negro Sam y otros relatos.

Más información, aquí:

sábado, 6 de agosto de 2016

Los sueños muertos, video presentación

De nuevo traigo a esta bitácora el vídeo que se realizó para la presentación de mi novela "Los sueños muertos" (Editorial Autores Premiados), que fue finalista del I Premio de Novela corta de terror Ciudad de Utrera.

Enlace al vídeo:

jueves, 4 de agosto de 2016

Microrrelatos para el verano



REBAÑO

            ¡Sois el rebaño! ¡Somos el rebaño, y Tú nuestro Pastor! ¡Soy el Pastor de las ovejas descarriadas, el Pastor que os lleva a refugio seguro! ¡Eres nuestro Pastor, y sólo a Ti te seguimos!

            El hombre introduce a las ovejas en la amplia cueva, excepto a una de ellas, a la que sacrifica en un altar improvisado, para sustentar con su carne asada y su sangre al grupo de pastores con los que comparte su ardua tarea esta noche fría de invierno.

            Dentro del improvisado corral de piedra las ovejas balan la eterna canción del animal que no sabe que su suerte es el cruel cuchillo y el asador sobre la llama, ajenas al destino de su desaparecida compañera, pero confiadas en la voz ininteligible pero amigable de su Pastor.



COMUNISTA

            ¡Comunista!, gritó el grupo de venusianos. Y lo crucificaron en el monte de los olivos…



EL PAISAJE DORMIDO

            A través de las imágenes que me proyecta la pantalla vuelvo al lugar de siempre, viejo conocido. Un clic tras otro, las fotografías de la montaña van cambiando, vistas desde diferentes ángulos, en distintas épocas del año, con colores brillantes o en ocres apagados. La antigua y serena montaña sigue ahí: aquella amiga a la que conocía hace muchos años, cuando yo era joven y ella, señora de milenios. ¡Ya no podré escalarte de nuevo, amada, pero quedan los clics de la mano diestra sobre el ratón bullicioso! Una vez tuve tu alma, ahora sólo una imagen, breve, fugaz. ¡Ay, pero sin este clic, apenas tendría un recuerdo, casi nada!



ERGO

            Me levanté temprano, cuando aún las estrellas titilaban en el firmamento. Desnudo, libre de ataduras, comencé a contarlas. Al tiempo, se iban apagando conforme lo hacía, como si tuviesen vergüenza de ser contempladas y se ocultaran bajo el manto oscuro de la Nada.
            “Quizá”, me dije, “tan solo estén desapareciendo para volver enseguida”.
            Cuando terminé de contar, al llegar al millón doscientas veinticinco mil trescientas seis, el cielo estaba más oscuro que la boca de un lobo desdentado.
            “Quizá”, me dije, “tan solo haga falta contarlas de nuevo para que aparezcan”.
            Pero tenía sueño después de mil años de cuenteo incansable. Me recosté sobre el lecho de abrasante fuego y dormí profundamente hasta que la última estrella, sobre la que reposaba, se apagó con un suspiro de agotamiento.

Todos los derechos©Francisco J. Segovia