SI TIENES UN LIBRO DE TEMÁTICA FANTÁSTICA, DE CIENCIA FICCIÓN O DE TERROR, Y QUIERES UNA OPINIÓN O/Y RESEÑA, SOLO TIENES QUE PONERTE EN CONTACTO CON EL CORREO pacoj.segovia@gmail.com

EN LAS PRÓXIMAS SEMANAS, A MEDIADOS DE DICIEMBRE, VERÁ LA LUZ MI ÚLTIMA NOVELA, DONDE YACE EL OLVIDO, PUBLICADA POR OJOS VERDES EDICIONES, Y AMBIENTADA EN LA POSGUERRA CIVIL ESPAÑOLA.

lunes, 31 de julio de 2017

Relato en el periódico digital Irreverentes.org

Nuevo relato de mi autoría en el periódico Irreverentes.org:

https://periodicoirreverentes.org/2017/07/31/pacifista/

viernes, 28 de julio de 2017

Relato/History: Los nuevos dioses/The new gods



LOS NUEVOS DIOSES
Basado en El Alimento de los Dioses, de H.G. Wells

Wells formuló la teoría. Charles Mortenson la llevó a la práctica experimentando con animales. El laboratorio Foster&Brothers patentó el invento y lo produjo para humanos.
Todo correctísimo según las leyes de mercado. La fórmula Estrella era carísima, y solo se la podían permitir los grandes capitalistas y los estados poderosos para fines militaristas secretísimos.
Esos nuevos seres, agigantados de forma antinatural gracias a la pócima de los laboratorios, requerían ingentes cantidades de alimentos. La población, al contrario, cada vez tenía más hambre, porque los recursos escaseaban. Ahí actuó el ejército, con sus divisiones especiales de superhombres gigantes. La represión hacia los famélicos habitantes del planeta se hizo general, y un estado dictatorial, dirigido por los gigantes Estrella, controló el poder y los recursos energéticos y alimentarios.
A pesar de todo, no había suficiente para todos. Por eso, apenas cien años después de que los primeros hombres consumieran la Estrella, sus descendientes, ávidos de poder y comida, utilizaron al resto de la humanidad como alimento.
Al fin y al cabo, se consideraban dioses, y aquellas miserables criaturas, lloriqueantes y desvalidas, no eran sino ganado para sus nunca ahítos estómagos.


THE NEW GODS
Based on The nourishments of Gods, by H.G. Wells

Wells theorized. Charles Mortenson putted into the practice experimenting with animals. Foster & Brothers´s laboratory patented the invention and it produced for human.
All was very correct under laws of market. The formula Star was very expensive, and only big capitalists could afford it and powerful states could afford it for top secret militaristic purposes.
These new persons, unnaturally gigantic thanks to the potion of laboratories, were requiring large amounts of food. The population, in other hand, became even hungry, because resources were scarce. Then the army came to act, with its special divisions of giant supermen. The suppression became general towards famished inhabitants in the world, and a dictatorial state, leading by the Giant Stars, controlled power and energy resources and food.
Despite everything, it was not enough for them. So, just one hundred years after the first humans was consuming the Star, their descendants, eager for power and food, utilized the rest of humanity as food.
Any way, they were thinking about themselves gods, and those miserable creatures, griper and helpless, they were sheep for their sated stomachs.

Francisco J. Segovia©Todos los derechos

miércoles, 26 de julio de 2017

Libros de relatos en la plataforma LEKTU





En la plataforma digital LEKTU tengo publicados tres libros de relatos, con una buena acogida. El enlace para tener más información sobre ellos, aquí:

viernes, 21 de julio de 2017

Reseña: Calabazas en el trastero, Siglo de sombras, Editorial Saco de Huesos, 2015



HISTORIAS BAJO LA LUZ DE LOS CANDILES


            El número 19 de la colección Calabazas en el trastero recoge relatos que se desarrollan, eso, en el siglo pasado, donde la tecnología todavía no había llegado para invadir nuestras vidas.

            En esta antología publicada por Saco de Huesos volvemos a encontrarnos con buenas historias pergeñadas por no menos buenos escritores y escritoras.

            Javier Quevedo Puchal realiza una sobria presentación, y ya avisa al lector de lo que puede esperar del libro, con apuntes breves pero precisos sobre la literatura de terror universal.

            Algo que perdí, de L.G. Morgan, es una oscura narración contada desde varios puntos de vista, sobre una perversa historia de amor, muy al estilo del bostoniano Poe. No le pidáis nada; exigidle lo que os debe, es un sorprendente y magistral historia en la que su autor, Óscar Pérez Varela, juega con habilidad con la historia de la revolución mexicana y la de un hombre, Ambroise Bierce, clásico del terror, que se convierte en protagonista de la narración. Juan Ángel Laguna Edroso, con El sueño de la momia, homenajea a clásicos del género como Gautier, por ejemplo, en un relato con una gran carga romántica (en el sentido original del término, acuñado en el siglo XIX), y un mucho de guiño al lector.

            Los muertos viajan deprisa, de Alejandro Mathé, toca el clásico tema de niños no tan inocentes, sobre el que han escrito autores como Stephen King o Henry James, pero con elementos nuevos bien trenzados. Josué Ramos, en La llama de vida, recrea el mito del moderno Prometeo, muy influido por el Frankenstein de Mary Shelley, pero remasterizado, si es posible utilizar este término en literatura, y logra su objetivo con creces. La cena del aniversario, de Adrián Artiles Santana, se desarrolla alrededor, otra vez, de una historia de amor, una sesión espiritista y un final inesperado.

            Vals, de Marina Tena Tena, nos sumerge en un mundo casi onírico, en que la música, en forma de vals melódico pero insistente como gota de agua que cae sobre la cabeza, centra el hilo de una historia de amor. Enrique Cordobés, en Cuentos de la tormenta, nos habla de los relatos de miedo a la luz del fuego de la chimenea, y de cómo pueden llegar a convertirse en cruda realidad. Salomé Guadalupe Ingelmo vuelve a dar muestras de su buen saber literario en Vendrá la muerte y tendrá tu rostro, una bella historia que homenajea a la obra de Mary Shelley y reivindica, sin florituras ni aspavientos, el papel de la mujer en la literatura, tan olvidado y despreciado.

            La sombra del Kraepelin, de Miguel Huertas, es un relato asfixiante, tanto o más que el entorno en el que se desarrolla, manicomios del pasado con locos que bien podríamos encontrar en el presente. La cueva, de José Luis Cantos, es una metáfora literaria, un juego con el lector, una búsqueda de nuevos caminos, en un relato que cabalga entre la filosofía y el suspense. Las recogidas, de Gema del Prado Marugán y Miguel Martín Cruz, bucea en los mundos mágicos de las grandes ciudades, escondidos en las penumbras y las nieblas de la urbe moderna, que nos puede atrapar a poco que nos descuidemos, en una muestra más de la habilidad de ambos escritores para narrar con soltura una relato que atrape al lector. Tempus Fugit, de Víctor Villanueva Garrido, es otro relato que tiene como protagonista a un Ambroise Bierce más mundano, más escéptico del mundo, más loco quizá.

            Calabaza en el trastero, Siglo de sombras, ha sido publicado por Saco de Huesos en el año 2015.

Más información en:

Francisco José Segovia Ramos
Julio de 2017

sábado, 15 de julio de 2017

Información sobre Viajero de todos los mundos, Ediciones Irreverentes

En el año 2014 publiqué con ediciones Irreverentes mi libro de relatos Viajero de todos los mundos. Aquí pongo enlaces a páginas donde se puede adquirir, y reseñas o comentarios sobre la obra.
















RESEÑAS Y COMENTARIOS




viernes, 14 de julio de 2017

Relato/History: La última misión de Bond, James Bond/The Last Mission of Bond, James Bond



LA ÚLTIMA MISIÓN DE BOND, JAMES BOND

            Te han dado pocas horas de vida, James. Menos que lo que puede durar una final del campeonato de tenis de Forest Hill. Casi nada. Un suspiro. Estás repleto de tubos, y la sonda te provee de alimentos y líquidos. Ni siquiera tienes la opción de tomarte un último vodka Martini, agitado, pero no revuelto. Sería fatal para ti, te advierten los médicos. ¡Como si eso te importara ahora!
            Quedan lejos tus momentos de gloria, tus aventuras en todos los puntos del globo, incluso en el espacio. Tus amantes, infinidad de ellas, que te traicionaron o te salvaron la vida, siempre quedaron a tu sombra. Atrás quedan también los vehículos de lujo, los hoteles en Montecarlo o los casinos en Las Vegas. No volverás a luchar contra enemigos de pistolas de oro, o criminales con ansias de conquistar el mundo. Nada de eso queda ya. Casi ni tú mismo te reconoces en ese hombre que agoniza de pura vejez en su mansión en las afueras de Londres.
            Pero sigues siendo el agente 007, y con esa etiqueta morirás. Nadie heredará tu número, eso al menos es lo que te han dicho los del MI6. Es un honor que pocos reciben, aparte de la medalla que te concedió hace pocos días la reina de Inglaterra.
            Ahora estás solo. Es entonces cuando la ves aparecer entre las penumbras. Viene hacia ti, decidida, con paso silencioso pero firme. Sabes quién es. Ella, que también debe conocerte, sin embargo te pregunta:
            —¿Quién es usted?
            Es una pregunta retórica, que busca tu respuesta cómplice. Sonríes y le contestas:
            —Bond, James Bond.
            Y la Muerte te recoge en sus brazos y te lleva con ella a donde los sueños se perpetúan por toda la eternidad, y donde podrás combatir de nuevo contra males inimaginables. Con un vodka Martini en la mano. Agitado, por supuesto, no revuelto.

THE LAST MISSION OF BOND, JAMES BOND

            They have given you a few hours of life, James. Unless a final of Forest Hill championship tennis happens. Almost nothing. A sigh. You are full of tubes, and the probe provides you food and liquids. You don´t even have chance to drink one last Martini vodka, shaken, not stirred. It would be fate full for you, doctors already warn you. It doesn´t matters to you right now!
            Long time ago your moments of glory was, your adventures in all parts of the globe, even in space. Your lovers, plenty of them, who betrayed you or saved your life, they were always behind your shadow. Behind luxury vehicles was left too, the Monte Carlo hotels or casinos in Las Vegas. You are going to fight never against with gold guns, or criminals are feverish conquests the world. Anything of that is still remaining. You hardly recognize yourself like this man is agonizing of full aged in his mansion outside of London.
            But you're still 007 Agent, and you will die being. Nobody inherit your number, at least MI6 said you that. A few people receive that honory, in addition the Queen of England awarded you a medal a few days ago.
            Now you are alone. Then you see to appear her between the shadows. She comes to you, determined, quiet but with firm step. You know who she is. She should also know you, however she asks:
            —Who you are?
            It's a rhetorical question, which seeks your accomplice answer. You smile and answer:
            —Bond, James Bond.
            And Death picks up you on his arms and she takes you to where dreams are perpetuated for eternity, and where you could fight back against unimaginable ills. With a Martini vodka in your hand. Shaken, of course, not stirred.