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sábado, 12 de marzo de 2016

Reseña: Promesas de que algún día, de Javier Martos, Dolmen editorial



El POSTAPOCALIPSIS DESDE LA ÓPTICA HISPANA

            A Javi Martos ya tuve ocasión de conocerle –literariamente hablando- cuando leí su libro de relatos “Una Hamburguesa para Cenar”, cuya reseña se puede encontrar en esta misma bitácora. Entonces afirmé que su literatura era muy digna y requería desarrollarla en formato novela. Promesas de que algún día se escribió antes, mea culpa. Tras leerla, confirmo mi primera afirmación: Javi Martos tiene la maestría suficiente para escribir novela, y muy bien.

            Promesas de que algún día bebe del clásico género postapocalíptico, con influencias claras del cine (Tú, el Inmortal, The Walking Dead, 28 días… ), y de la literatura de Stephen King que, ni él mismo lo niega, es su referente personal.

            Javi Martos nos divide la novela en dos partes. Una primera un tanto más lenta (esto, irremediablemente, sucede casi siempre en historias de larga extensión), pero luego da una vuelta de tuerca y nos cambia el escenario. Promesas de que algún día recuerda, guardando las distancias de temática, a la película de Tarantino Abierto hasta el amanecer. Javi Martos nos engaña en ese inicio de la novela, y luego, con una trama quizá más conocida, nos envuelve en una atmósfera opresiva y deprimente, donde todo ha cambiado y sus protagonistas, hombres y mujeres como nosotros, nada de superhéroes, intentan supervivir en un mundo agónico.

            Pasajes trepidantes, dignos de la mejor literatura de acción, inundan la novela. También hay partes más intimistas, necesarias para que podamos encariñarnos de los personajes y no los consideremos meros peones en el juego narrativo del autor, y situaciones divergentes que, finalmente, convergen en un final que considero abierto. Porque Promesas de que algún día promete, y valga la redundancia, una segunda parte.

            Ni que decir tiene que tras leer esta novela de Javi Martos, al principio con más parsimonia, pero desde su segundo tercio a una velocidad de vértigo, uno necesita más. Entre otras cosas porque el autor de Promesas de que algún día no puede permitirse el lujo de dejar de escribir y ofrecer a sus lectores una buena y entretenida literatura.

            Promesas de que algún día ha sido publicado por Dolmen Editorial en el año 2014.
           

Francisco José Segovia Ramos
Marzo de 2016.

jueves, 10 de marzo de 2016

Nuevo microrrelato en el periódico digital Irreverentes

Un nuevo relato mío se puede leer en el periódico digital Irreverentes.org:

martes, 8 de marzo de 2016

Microrrelato: Amarillo como la sangre



             Estoy maldito dos veces. Dos veces que equivalen entre ambas a una eternidad de condena y un infinito de dolor.
            La noche ha caído de nuevo, aunque hoy la luna está ausente por completo. Es entonces mi momento: me alzo de la tumba donde yazco escondido durante el día, y salgo de caza.
            Porque yo soy un vampiro. Un habitante y depredador de la noche desde que hace un año un extraño me atacó y mordió en el cuello, dejándome casi sin sangre y al borde de la muerte. Pero sobreviví, pero condenado a una no vida.
            Dejo atrás mi refugio, y recorro las solitarias callejuelas de la gran ciudad. Solo, terriblemente solo, porque no hay compañía humana que me satisfaga, ni amor que pueda corresponder, ni familia con la que volver y confesarle mi mal. He de sobrellevarlo sin ayuda alguna.
            Cada noche, todas las noches del año, de mi eterna vida, tengo necesidad de beber sangre… humana. Mi cuerpo languidece de una forma miserable y dolorosa cuando no bebo ese jugo, pero no muere y me azuza aún más, hasta que grito de rabia y desesperación.
            Dije que padezco dos condenas; de la primera acabo de hablar ya, pero la segunda, que era antigua antes de mi fatal encuentro con aquel desconocido demonio que me infectó, acrecienta mis males: y es que yo, además, soy hemofóbico. Trágica e incurablemente, porque odio la mera contemplación de la sangre y, simplemente imaginar que puedo llegar a verla, hace que vomite y caiga mareado al suelo.
            Por eso me introduzco subrepticiamente en los centros hospitalarios: porque el suero sanguíneo es de color amarillento y, aunque no tiene la intensidad y consistencia de la sangre, beberlo evita mis dolores, aunque me hace seguir estando no muerto. ¡Si pudiera, al menos, quitarme una de estas dos condenas!

Francisco J. Segoviz©Todos los derechos

jueves, 3 de marzo de 2016

Microrrelato en el periódico digital Irreverentes

Nuevo relato mío publicado en el periódico digital Irreverentes.

Aquí para leerlo:

miércoles, 2 de marzo de 2016

Libro: Lisboa, antología, VV.AA., Mar Editor, 2016

Ya ha salido de imprenta y está distribuyéndose la última antología editada por MAR editor, dedicada a Lisboa, la hermosa capital lusa. 

En ella participo con un relato junto a autores como los clásicos Pessoa, Eça de Queiroz, Camilo Castelo Branco, Antoine De Saint-Exupery o Emilia Pardo Bazán y contemporáneos como Joaquín Leguina, Carlos Augusto Casas, Miguel Ángel de Rus, José María Fernández Álvarez, Manuel Cortés Blanco, Juan Vivancos Antón, Rosario Martínez, Kalton Harold Bruhl, Jesús Yébenes, Álvaro Díaz Escobedo, José G. Cordonié, Pedro Amorós, Juan Guerrero Sánchez, Olga Mínguez Pastor, Francisco Legaz e Irel Faustina Bermejo. La edición literaria y el prólogo corren a cargo de Miguel Ángel de Rus.

Más información en:

domingo, 28 de febrero de 2016

Reseña: El Carpintero y la Lluvia, de Rodolfo Martínez, Editorial Sportula, 2010



TRES RELATOS PARA INICIARSE EN EL MUNDO DE DRÍMAR

            Rodolfo Martínez es un autor atrevido, original, complicado de leer a veces (eso también se agradece en un mundo donde lo fácil parece ser lo políticamente correcto), pero siempre sorprendentente. Así lo consigue con las tres historias recogidas en El Carpintero y la Lluvia.

            La primera, Un agujero por donde se cuela la lluvia es, sin lugar a dudas, la más atrevida de las tres. Un niño autista, y unos protagonistas que viven en una estación espacial entre la Tierra y la Luna, nos llevan a una historia repleta de recovecos, de cambios de registro literario, de guiños y engaños, que hay que leer muy despacio, no solo por no perderse entre sus entresijos, sino para disfrutar de la trama, que recuerda al estilo de uno de los grandes de la cifi, Philiph K. Dick.

            La carretera, segunda de las historias de Rodolfo Martínez, es más lineal, en la línea de novelas como Rama, Mundo Anillo o A vuestros cuerpos dispersos, donde nos encontramos un elemento, una carretera, en donde nuestro protagonista vive, o sobrevive, y recuerda su pasado. Con un final inesperado e inquietante, La carretera abre las puertas –nunca mejor dicho- a historias posteriores. Pero atención, nadie se desespere, ya que así lo hace Rodolfo Martínez en su tercera historia de este libro.

            Porque, El alfabeto del carpintero, nos vuelve a llevar al mundo de La carretera, Bluyeiuey, en donde otros protagonistas vivirán experiencias que los cambiarán de forma definitiva y radical. Un relato que, al igual que el anterior, nos engancha desde sus primeras líneas y nos recuerda lo mejor de la ciencia ficción de aventuras pero, también, de la psicológica o, incluso, metafísica.

            En definitiva, para al aficionado exigente de la ciencia ficción, El Carpintero y la Lluvia, de Rodolfo Martínez, no le defraudará en absoluto. Buen acierto de su autor recopilar todo el ciclo de Drímar desde el principio, y un buen consejo para el lector que quiera acercarse a la obra de este gran autor español, es que lo empiece con esta obra o, con otra que fue su primera incursión en la literatura, La sonrisa del gato, de la que ya hablamos en reseñas anteriores.

            El Carpintero y la Lluvia, de Rodolfo Martínez, ha sido editada por Sportula, en el año 2010.       




Francisco José Segovia Ramos
Febrero de 2016

sábado, 27 de febrero de 2016

Mi novela La Promesa, en la Residencia San Jose Etxe-Alai de Mungia, Euskadi

Escrita y adaptada para la Lectura fácil, mi novela "La promesa", de la editorial La Mar de Fácil, sigue recorriendo el país. Ahora será leída en la Residencia san José Etxe-Alai de Mungia, Euskadi.

Espero que sus lectores y lectoras disfruten con la historia de los Noguerol.

Más información en:

Seleccionado en el III Concurso de microrrelatos de Ciencia Ficción, Ojos Verdes Ediciones

Uno de mis microrrelatos, Morir o morir, ha sido seleccionado en el III Certamen de Microrrelatos de Ciencia Ficción Novum, organizado por Ojos Verdes Ediciones.

Será publicado, junto a los ganadores y resto de seleccionados en próximas fechas.

Más información en:

jueves, 25 de febrero de 2016

Los Náufragos del Aurora, en el portal Literfan


Mi novela "Los Náufragos del Aurora", de The Black House Editorial, ya aparece como novedad en una de las páginas más importantes de la red en cuanto al género de terror, fantástico y ciencia ficción.

Aquí la encontraréis:
http://literfan.cyberdark.net/Novedades.htm

miércoles, 24 de febrero de 2016

Últimos días para votar en Plena Inclusión

 
Plena inclusión tiene un proyecto que se llama Léelo Fácil. Este proyecto sirve para que las personas con dificultades de comprensión puedan disfrutar de la lectura.
 
Léelo Fácil hace libros comprensibles que puedes leer con el ordenador.
 
Plena inclusión desarrolla este proyecto. Colaboran la Cooperativa Altavoz, la empresa ONECLICK y el Ministerio de Cultura.
 
En esta web han propuesto 3 libros y se puede votar uno 1 de ellos para este proyecto, entre los que está mi novela LA PROMESA:

Se puede votar hasta mañana,  25 de febrero.

lunes, 22 de febrero de 2016

Reseña: El hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas, de Darío Vilas, Tyrannosaurus Books, 2013



SIMETRÍA, EL AUTOR, EL PROTAGONISTA Y LA LITERATURA BIZARRA


            No es la primera vez que aparece la imaginaria ciudad de Simetría en estas reseñas. La anterior vez fue relacionada con la obra Telaraña, de José Luis Cantos, también de la misma editorial. No es la primera, y seguramente tampoco será la última, porque Simetría tiene un «algo» que atrae a los escritores. A los buenos escritores, hay que añadir. Porque una ciudad, un país, un mundo imaginario de nada sirven si no hay detrás un artista de las letras. Y Darío Vilas lo es.

            Simetría da para mucho, pero hay que saber aprovecharlo. En El Hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas, Darío Vilas nos sumerge en una ciudad oscura, siniestra, donde la vida parece transcurrir con normalidad, aunque no es así. A través del presente, y de los recuerdos de su protagonista, Marquitos Laguna, nos sumergimos en un mundo de un realismo sangriento. Duro e inmundo. Repulsivo y, también, comprensible desde la óptica de Marquitos, un hombretón con un pasado siniestro a sus espaldas.

            Darío Vilas esgrime con maestría su palabra, y nos arrastra a Simetría, casi como si nos secuestrara. No hay oposición posible. El libro se lee casi de un tirón (por no decir de tirón y medio seguido). Hay pausas, pero muy meditadas y concisas. Lo justo para tomar aire y prepararse para lo siguiente que nos narre El Hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas.

            Simetría, repito, da para mucho, pero hay que saber aprovechar los recursos que ofrece, sumergirse en su mundo bizarro y terrible, y reflejarlo en papel sin que nos resulte extraño o ajeno. Darío Vilas (igual que también José Luis Cantos) lo consigue plenamente en su obra. Género negro de primera calidad, que se puede releer más veces, con riesgo de terminar viendo que, en realidad, hay mucho de Simetría en nuestras ciudades.

            Lo que ignoramos es dónde se esconden los Marquitos de cada una de esas urbes que parecen tan diáfanas pero ocultan tantos secretos. En El Hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas, Darío Vilas nos muerde las tripas, casi en el sentido literal de la palabra. Y eso, al lector avispado, gusta. Y mucho.

            La obra forma parte de la colección Dirt, de la Editorial Tyrannosaurus Books, y fue publicado en el año 2013.


Francisco José Segovia Ramos
Febrero de 2016