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lunes, 15 de agosto de 2016

Reseña: Ni piedad ni perdón, de Julián Valle Rivas



ARTÍCULOS CON EL DEDO EN LA LLAGA

            Hay que empezar diciendo que Julián Valle es jurista, articulista y miembro de la asociación cultural Saigón, y lleva años escribiendo para distintos medios provinciales de Córdoba. Los artículos que se recogen en este libro se publicaron entre los años 2011 a 2016, por lo que las temáticas que abordan son variadas y acordes muchas con el tiempo en que se escribieron.

            Los artículos de Julián Valle están claramente influenciados por la prosa periodística ágil y directa de Larra, y también por la de Azorín y otros grandes escritores hispanos. No solo en su estilo, claro y diáfano, sino en su fondo, directo, concreto, que no cae en lo políticamente correcto, un pecado imperdonable que, sin embargo, está a la orden del día.

            Por eso el título de la recopilación, Ni piedad ni perdón, es toda una declaración de principios. Que se cumple al pie de la letra. Julián Valle no pide escusas por las opiniones que vierte en todos y cada uno de sus artículos, ni perdona aquellos pecados o actuaciones que considera inapropiados o absurdos. Contundente, Julián ataca a los prepotentes, a los que se creen en posesión de la verdad, a los que engañan con falsas promesas, a los políticos corruptos de cualquier signo político… Sin pedir perdón, por supuesto, pero sin conceder piedad a las conductas o costumbres que considera perniciosas o absurdas.

            Como es de prever, hay artículos para todos los gustos. En algunos el lector podrá estar de acuerdo con el autor, y en otros, discrepar totalmente. Como debe ser en una democracia que se considere tal. Julián Valle hace al lector partícipe de sus escritos, sin considerarlo un mero sujeto pasivo que debe asumir sin más lo que lee. Le hace reflexionar, mirar entre líneas, considerar que la realidad, muchas veces, no es tal y como la venden los grandes medios de comunicación.

            La defensa de una política honesta, de una España abierta y plural que no renuncie a sus raíces, de las gentes sencillas pero honradas, marcan gran parte de los artículos de Ni piedad ni perdón, igual que las denuncias al mal uso de la lengua de Cervantes, la mojigatería hispana, la corrupción como institución nacional, y, sobre todo, las valoraciones objetivas y meditadas, de la realidad del día a día.

            En definitiva, es un acierto de Julián Valle Rivas haber reunido todos sus artículos de varios años en un libro. El placer de su lectura se acrecentará con los años porque, eso es seguro, muchos de los vaticinios que recoge en Ni piedad ni perdón se harán realidad –para bien o para mal- muy pronto.

Blog de Julián Valle Rivas:

Francisco José Segovia Ramos
Agosto 2016

jueves, 11 de agosto de 2016

Libros en formato digital en Lektu

En la plataforma LEKTU se pueden encontrar dos libros en formato digital de mi autoría; Ficcionario Histórico y El negro Sam y otros relatos.

Más información, aquí:

sábado, 6 de agosto de 2016

Los sueños muertos, video presentación

De nuevo traigo a esta bitácora el vídeo que se realizó para la presentación de mi novela "Los sueños muertos" (Editorial Autores Premiados), que fue finalista del I Premio de Novela corta de terror Ciudad de Utrera.

Enlace al vídeo:

jueves, 4 de agosto de 2016

Microrrelatos para el verano



REBAÑO

            ¡Sois el rebaño! ¡Somos el rebaño, y Tú nuestro Pastor! ¡Soy el Pastor de las ovejas descarriadas, el Pastor que os lleva a refugio seguro! ¡Eres nuestro Pastor, y sólo a Ti te seguimos!

            El hombre introduce a las ovejas en la amplia cueva, excepto a una de ellas, a la que sacrifica en un altar improvisado, para sustentar con su carne asada y su sangre al grupo de pastores con los que comparte su ardua tarea esta noche fría de invierno.

            Dentro del improvisado corral de piedra las ovejas balan la eterna canción del animal que no sabe que su suerte es el cruel cuchillo y el asador sobre la llama, ajenas al destino de su desaparecida compañera, pero confiadas en la voz ininteligible pero amigable de su Pastor.



COMUNISTA

            ¡Comunista!, gritó el grupo de venusianos. Y lo crucificaron en el monte de los olivos…



EL PAISAJE DORMIDO

            A través de las imágenes que me proyecta la pantalla vuelvo al lugar de siempre, viejo conocido. Un clic tras otro, las fotografías de la montaña van cambiando, vistas desde diferentes ángulos, en distintas épocas del año, con colores brillantes o en ocres apagados. La antigua y serena montaña sigue ahí: aquella amiga a la que conocía hace muchos años, cuando yo era joven y ella, señora de milenios. ¡Ya no podré escalarte de nuevo, amada, pero quedan los clics de la mano diestra sobre el ratón bullicioso! Una vez tuve tu alma, ahora sólo una imagen, breve, fugaz. ¡Ay, pero sin este clic, apenas tendría un recuerdo, casi nada!



ERGO

            Me levanté temprano, cuando aún las estrellas titilaban en el firmamento. Desnudo, libre de ataduras, comencé a contarlas. Al tiempo, se iban apagando conforme lo hacía, como si tuviesen vergüenza de ser contempladas y se ocultaran bajo el manto oscuro de la Nada.
            “Quizá”, me dije, “tan solo estén desapareciendo para volver enseguida”.
            Cuando terminé de contar, al llegar al millón doscientas veinticinco mil trescientas seis, el cielo estaba más oscuro que la boca de un lobo desdentado.
            “Quizá”, me dije, “tan solo haga falta contarlas de nuevo para que aparezcan”.
            Pero tenía sueño después de mil años de cuenteo incansable. Me recosté sobre el lecho de abrasante fuego y dormí profundamente hasta que la última estrella, sobre la que reposaba, se apagó con un suspiro de agotamiento.

Todos los derechos©Francisco J. Segovia