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domingo, 4 de septiembre de 2016

Microrrelato: El secreto del arcángel Sestebel



EL SECRETO DEL ARCÁNGEL SESTEBEL

            Los hebreos solo reconocen a uno. Los protestantes admiten la existencia de dos, que se amplían hasta siete en el culto católico. En el islam su número es de diez. Pero ninguna de estas religiones menciona el nombre de uno de esos arcángeles, Sestebel.
Tuve conocimiento de su existencia mediante un pergamino que llegó a mis manos de una forma excepcional: alguien lo dejó sobre mi mesa de trabajo en unas excavaciones cercanas al Mar Muerto. Comprobé que era auténtico, de una antigüedad de más de cuatro mil años, y escrito en arameo. El manuscrito explicaba que ese arcángel había sido omitido de las antiguas escrituras e, igualmente, su presencia fue borrada en los nuevos libros, porque su pecado era tan terrible que fue condenado al olvido eterno. Tal idea me era incomprensible, dado que en todos los libros sagrados se hacía referencia a pecados abominables, por lo que el delito de ese arcángel debió ser enorme. Tanta como para que su mera existencia fuese negada por todo el mundo.
            Hace dos días me llegó de la misma manera que el anterior otro pergamino que especificaba el pecado de Sestebel. Aquí se aclara que Sestebel descubrió que Jehová y Lucifer habían llegado a un pacto secreto, en el que se repartían la influencia y el poder sobre la humanidad. Ambos, inmersos en el hastío de la eternidad y el poder omnímodo, utilizaban a los hombres en su provecho, como piezas de un ajedrez enorme e inacabable. Pero Sestebel fue descubierto y castigado. Lo condenaron a vivir y sufrir eternamente entre los hombres. Además, y para acrecentarle el castigo, hicieron que olvidase todo lo que conocía, incluso su condición divina, y que solo de vez en cuando recuperara brevemente la memoria para saber la verdad de toda la existencia. Hoy, he vuelto a saber esa verdad, porque yo he sido quien me ha enviado estos pergaminos, y soy yo ese arcángel caído, Sestebel. Y también sé que en breve volveré a perder la memoria y seguiré sufriendo entre los hombres, como parte del juego interminable entre Jehová y su hijo predilecto, Lucifer.

Francisco J. Segovia©Todos los derechos

miércoles, 31 de agosto de 2016

Reseña: La casa de las sombras, Juan Ángel Laguna Edroso, Editorial Saco de Huesos, 2010



LO BUENO, SI BREVE, DOS VECES BUENO


            No se puede definir de mejor manera la novela corta La casa de las sombras, de Juan Ángel Laguna Edroso. Breve, pero contundente. Y cargada de misterios y entresijos que el lector deberá desentrañar para descubrir el inquietante secreto que guarda esa agobiante casa.

            La casa de las sombras no es una novela fácil de seguir. Breve, sí, sin lugar a dudas, pero en su brevedad está su mejor baza. El estilo de Juan Ángel se vuelve conciso, casi ensayístico, pero cargado de una poética que recuerda otra de sus obras, El niño que bailaba bajo la Luna (ya reseñada en esta misma bitácora).

            Una obra de terror que bebe de los grandes clásicos de la literatura del género del siglo XIX y principios del XX. Claras son las influencias de autores como Henry James o Nathaniel Hawthorne. Terror sin fisuras, que se desarrolla con creciente intensidad, y que termina en una final espasmódico, inquietante, definitivo.

            Juan Ángel Laguna sabe distribuir en la brevedad de La casa de las sombras, una correcta definición de sus personajes principales, una surrealista –y naturalista a la vez- descripción de la casa, y las gotas justas de terror que deleiten al lector. Sin forzar ni utilizar artilugios literarios innecesarios. Escritura de artesanía en estado puro, experimental y tradicional al mismo tiempo. Algo muy difícil de lograr.

            Y es que en la simplicidad está la sabiduría, y en la brevedad, la fuerza de la historia.

            En definitiva, La casa de la sombras es un digno homenaje al subgénero de las mansiones ¿encantadas? Juan Ángel Laguna nos vuelve a sorprender con una obrita que se fortalece por la amalgama de los elementos básicos de una historia de terror; personajes creíbles, ambiente opresivo y lenguaje nítido y descriptivo con tonalidades poéticas en muchos momentos.

            La Casa de las sombras fue publicada por la editorial Saco de Huesos en 2010.

Más información en:

Francisco José Segovia Ramos
Agosto de 2016

lunes, 29 de agosto de 2016

Seleccionado en la II Convocatoria Calabazas en el Ático, Zaragoza, 2016



Uno de mis microrrelatos ha sido seleccionado para su publicación en la II Convocatoria Calabazas en el ático: Freak Show, organizada por la editorial Saco de Huesos.


Más información en:

miércoles, 24 de agosto de 2016

Poesía: Nebulosa



NEBULOSA

(Sobre el óleo del mismo título del pintor granadino Juan Antonio Galindo)


Los ojos se cierran bien abiertos,
zumban los oídos con la sangre
enlentecida,
se contempla, en el ensimismado
instante,
el Universo limitado.

Olas negras se retuercen,
levantan espumas de colores,
hacen brotar estrellas oscuras
y corales de fulgor excelso.

Hay eternidad de amaneceres
y nunca se ponen los soles
dispersos,
las nubes son enormes cúmulos
cargados de futuro,
la noche es sustancia,
no paréntesis.

Palpita un quásar,
las cuerdas con las que juega
el Infinito
se retuercen en ángulos imposibles
donde las niñas de luz
entremeten sus piernas blancas,
y el ojo negro
devora materia y abre caminos
en los que los gusanos,
entes inmateriales y calmos,
se ahuecan para dejar paso
a otros Universos.

Suena el gran Silencio,
tormentas cósmicas azotan
el gigantesco cosmos,
invisibles dedos
mueven los hilos acompasados,
nómadas viajeros
dejan flotar sus cabelleras
al sol.

Los ojos se abren bien cerrados,
los sentidos desaparecen,
todos y cada uno,
devorados por Saturno inmisericorde,
y el cuerpo despojado de adornos
se vuelve esencia,
sustancia,
Universo.

Francisco J. Segovia©Todos los derechos

domingo, 21 de agosto de 2016

Reseña: Condenados, de Santiago Eximeno, Editorial Saco de Huesos, 2011



EL APOCALÍPSIS COMO NUNCA SE HA CONTADO


            Hartos de leer novelas sobre el fin del mundo repletas de zombis, moteros bárbaros y androides asesinos de hombres, hay que agradecer la aparición en el mercado de novelas como Condenados, de Santiago Eximeno.

            ¿Alguien había pensado en cómo sería el fin del mundo si extraemos esos elementos comunes e introducimos otros totalmente novedosos? Pues Santiago Eximeno nos lo demuestra con su prosa directa y su ritmo narrativo frenético: es posible encontrarnos una hecatombe diferente, en la que nos podemos perder sin saber a dónde nos llevará la historia.

            En Condenados, que se desarrolla en una ciudad tan cercana al lector español como Madrid (nada de ciudades cosmopolitas y convertidas por mor del cine y los grandes medios en centro de todos los acontecimientos sobrenaturales habidos y por haber), nos encontramos cuatro personajes, una mujer y tres hombres, metidos de lleno en una vorágine de apariencia surrealista y pseudorreligiosa, que actúan como personas normales, de carne y hueso. Nada de superhéroes salvadores del mundo. Lo único que pretenden es salvarse a ellos mismos. En el sentido literal de la palabra… y también en el religioso.

            Porque Santiago Eximeno da una vuelta de tuerca a las historias del fin del mundo, y en Condenados, aparte de unos muertos resucitados muy particulares y unos supervivientes humanos que rayan en el bestialismo, nos presenta a unos ángeles muy mundanos… pero crueles, o amorales como nunca antes nadie había pensado en presentarlos.

            María, José, Antonio y Lázaro deberán sobrevivir, junto al lector, a un mundo caótico, apocalíptico, en el que una Madrid sumergida en el caos se nos antoja un lugar ideal para el desarrollo de Condenados. Ideal porque la reconocemos en sus calles y sus plazas, ahora sin embargo abarrotadas de cadáveres y de muertos caminantes, y de arcángeles que decapitan sin razón, y que buscan, junto a esos supervivientes que no saben a qué viene todo aquello, el camino a la salvación.

            Un camino que pasa por conocerse a uno mismo, como bien experimentan los cuatro personajes principales de Condenados, una novela con la que Santiago Eximeno demuestra que no desmerece a los grandes y reconocidos autores del terror y la fantasía actual.

            Condenados, de Santiago Eximeno, fue la primera novela en castellano publicada mediante la fórmula “crowd funding”, y fue editada por Saco de Huesos allá por el año 2011.


           
Francisco José Segovia Ramos
Agosto de 2016

Microrrelato: El misterio de Richard Bachman



EL MISTERIO DE RICHARD BACHMAN

            Richard Bachman llegó a New Paradise en otoño. Tenía unos cincuenta años, y pelo canoso, y siempre llevaba gafas oscuras porque, según decía, padecía de una grave enfermedad que hacía que le molestase en exceso la luz. Para los habitantes de aquel pequeño pueblo del medio oeste americano fue toda una revelación, y un placer, descubrir en la tiendecita que instaló el recién llegado mil y un detalles que regalar y disfrutar. Podían encontrar en ella desde bisutería hecha con piedrecitas brillantes que se asemejaban prodigiosamente a rubís o esmeraldas, hasta juguetes de madera primorosos, que eran la delicia de los críos. Las mujeres mayores encontraban entre los estantes más apartados del local viejos artilugios de sus tiempos mozos, imposibles de encontrar en otro lugar, y los amigos de las antigüedades hallaban objetos para llenar sus aspiraciones de arqueólogos. Y siempre estaba allí el señor Richard Bachman, con su sonrisa eterna, su voz dulce y refinada, casi hipnótica, y sus gafas negras, tras las que se adivinaba una mirada inteligente y feliz. Así, la tiendecilla se hizo tan familiar a los habitantes de New Paradise que la consideraron algo fundamental en sus vidas, sin la que estas no tenían sentido y todo parecía más triste y oscuro.
Un día se encontraron la puerta cerrada. Pensaron que Bachman había salido a hacer compras en la ciudad cercana, pero la tienda siguió sin abrirse los días siguientes, y no aparecía su vecino desaparecido. Por fin, con autorización del comisario decidieron penetrar en la tienda –donde también tenía su residencia Richard- y ver si había sufrido un accidente. No lo hallaron, pero hicieron un extraño descubrimiento en el sótano de la tienda: un muñeco a tamaño natural que era la viva estampa de Richard Bachman, salvo que no llevaba las gafas puestas y en lugar de ojos brillaban dos gemas de gran valor. De no ser por aquel detalle incluso hubiera podido pasar por una persona normal y corriente, tan real parecía…
Por supuesto, al señor Richard Bachman no lo encontraron nunca.

Francisco J. Segovia©Todos los derechos