Ya estoy trabajando con la editorial en mi próxima novela, que verá la luz en las próximas semanas. Pronto, más información

lunes, 22 de febrero de 2016

Reseña: El hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas, de Darío Vilas, Tyrannosaurus Books, 2013



SIMETRÍA, EL AUTOR, EL PROTAGONISTA Y LA LITERATURA BIZARRA


            No es la primera vez que aparece la imaginaria ciudad de Simetría en estas reseñas. La anterior vez fue relacionada con la obra Telaraña, de José Luis Cantos, también de la misma editorial. No es la primera, y seguramente tampoco será la última, porque Simetría tiene un «algo» que atrae a los escritores. A los buenos escritores, hay que añadir. Porque una ciudad, un país, un mundo imaginario de nada sirven si no hay detrás un artista de las letras. Y Darío Vilas lo es.

            Simetría da para mucho, pero hay que saber aprovecharlo. En El Hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas, Darío Vilas nos sumerge en una ciudad oscura, siniestra, donde la vida parece transcurrir con normalidad, aunque no es así. A través del presente, y de los recuerdos de su protagonista, Marquitos Laguna, nos sumergimos en un mundo de un realismo sangriento. Duro e inmundo. Repulsivo y, también, comprensible desde la óptica de Marquitos, un hombretón con un pasado siniestro a sus espaldas.

            Darío Vilas esgrime con maestría su palabra, y nos arrastra a Simetría, casi como si nos secuestrara. No hay oposición posible. El libro se lee casi de un tirón (por no decir de tirón y medio seguido). Hay pausas, pero muy meditadas y concisas. Lo justo para tomar aire y prepararse para lo siguiente que nos narre El Hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas.

            Simetría, repito, da para mucho, pero hay que saber aprovechar los recursos que ofrece, sumergirse en su mundo bizarro y terrible, y reflejarlo en papel sin que nos resulte extraño o ajeno. Darío Vilas (igual que también José Luis Cantos) lo consigue plenamente en su obra. Género negro de primera calidad, que se puede releer más veces, con riesgo de terminar viendo que, en realidad, hay mucho de Simetría en nuestras ciudades.

            Lo que ignoramos es dónde se esconden los Marquitos de cada una de esas urbes que parecen tan diáfanas pero ocultan tantos secretos. En El Hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas, Darío Vilas nos muerde las tripas, casi en el sentido literal de la palabra. Y eso, al lector avispado, gusta. Y mucho.

            La obra forma parte de la colección Dirt, de la Editorial Tyrannosaurus Books, y fue publicado en el año 2013.


Francisco José Segovia Ramos
Febrero de 2016

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